Toda convicción es una cárcel

Antes que la palabra estaba el símbolo. Y antes de ello, el misterio. El misterio nace de las preguntas. Y cómo dicen los más rancios detectives en las más tópicas situaciones: “aquí las preguntas las hago yo”. Pues nosotros venimos aquí a hacernos preguntas, a cuestionar. Y a echar abajo las respuestas. No hay respuesta bienintencionada así como no existe pregunta inocente. Las verdades nos esclavizan y las preguntas no nos liberan, pero nos permiten ver los barrotes.

Hemos venido aquí a quemar a nuestros ídolos, hemos venido a experimentar las posibilidades, hemos venido a expulsar el objetivismo de cualquier juicio, hemos venido con el método científico en una mano y el nihilismo en la otra. Hemos venido con la fascinación por la creación humana y con las ganas de destruírla. Declaramos la guerra abierta a todo aquello que creemos y que adoramos como cierto. Hemos venido a romper espejos.

Para ello hemos de sacar el saber de las Universidades y de los libros, donde las ideas y los hechos viven atrapados en su rígido academicismo clasista, romper sus cadenas y hacer que vuelen y reboten de forma caótica por los cielos de este mundo cada vez más complejo y cuyos entresijos es necesario descifrar. No debemos creernos nada, de nadie, y mucho menos de nosotros mismos. Pues nosotros somos el mayor de los enemigos.

Eikonoclastas es un proyecto que nace de la necesidad de replantearnos los tótems inamovibles que conforman nuestra forma de pensar. Los discursos desde el poder. Hoy en día el poder es algo mucho mayor y más abstracto que simplemente un gobierno, pero el control es el mismo: la maquinaria desplegada para fabricar discursos desde el poder no descansa y tiene un fin muy concreto, que es el de dominar nuestros mecanismos de pensamiento. Pero la evolución solo se puede llevar a cabo mediante la destrucción y deconstrucción de tales mecanismos. Deconstruye tus creencias y obtendrás la verdad, decía Alhacén.

Porque la destrucción es inevitable para que exista la creación. Porque todo cambia y nada acaba. Porque no reconocemos más dogma que el error y reivindicamos nuestro sacrosanto derecho a equivocarnos. Porque no reconocemos más fronteras que la que existe entre nuestra piel y el aire, ni más autoridad que la de la experiencia vivida. Porque estamos afectados con una enfermedad que nos obliga a no creernos nada, nuestra maldición y nuestra bendición en el extraño y rígido mundo de los seres humanos. Hemos venido a abrir puertas a machetazos y mentes con la llave de la palabra y el símbolo.

Por una realidad más apasionante, con más preguntas que respuestas, y más personas que mesías.

Advertisements

Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s