Y entretanto… en Suiza

El tratamiento de las noticias en la prensa suele hacer muy complicado llegar a comprender las causas y los porqués de los hechos que nos relatan. A menudo recibimos el estímulo, o mejor dicho, su consecuencia, pero prácticamente nunca se nos relata la historia que hay detrás y que provoca la situación. Esto está muy agravado por el tipo de sociedad de la ultrainformación y supervelocidad en la que llevamos un tiempo viviendo y aún no nos hemos acostumbrado como individuos ni como comunidad.

En las ultimas semanas vemos siendo bombardeados por todos los frentes con imágenes de refugiados, fronteras, muros, zancadillas a periodistas y muestras de solidaridad más o menos gratuitas con respecto a esta “nueva” “crisis” que azota Europa. Esta sobreexposición al drama diario de unos ser humanos de los que no se nos explica ni de donde salen ni porqué vienen ven a completar el cuadro de enfermedades europeas, tales como la deuda o la guerra ucraniana, las cuáles se nos diagnostican cuándo estamos en fase terminal y que los doctores (periodistas, tertulianos y expertos) nunca acaban de encontrar los motivos que nos llevaron a padecerlas. Por qué? A lo mejor porque nadie lo sabe, as veces es así de sencillo. Pero no hay que ponerse paraniode para darse cuenta de que muchas veces al paciente no se explica porque está enfermo porque las consecuencias de hacerlo consciente del origen de su enfermedad podrína ser fatales para aquellos que sacan partido de esta industria.

A lo que me refiero con este símil medicinal es al hecho de que, en medio de la vorágine informativa acerca de los movimientos migratorios y el cierre de fronteras, hay explicaciones y motivaciones que se escapan nuestra capacidad de informarse. Por interés y por omisión. Y hoy hablaremos del caso de una de estas últimas, que nos llevará directamente a un país que también sabe mucho de hermetismo y cierre de fronteras: Suiza. Recuerdo que la primera vez que visité este país: viajaba junto con un ginebrino que me hablaba sobre la vida y el sentir de la gente de su lugar de origen. Veníamos de Francia, y no pude menos que sorprenderme cuando me confesó la posición que según él tenían ciertas personas hacia los franceses: “algunos recelan de ellos porque dicen que vienen a robarnos el trabajo”. Es curioso que la pirámide de las clases sociales se refleja en las estructuras estatales del mismo modo.

Bien, ahora os reto la que busquéis en los periódicos de las últimas semanas alguna referencia al CONEX15, un macroevento que está aconteciendo en Basilea desde el 16 de este mes en el cual se están movilizando 5 mil efectivos militares e infinidad de recursos armamentísiticos y que finaliza el sabado 25 con un desfile de tropas, aviones y demáis cacharrería por las calles de la ciudad. Y a cuento de que ven este despliegue? Según la página web oficial del evento, es un entrenamento para un posible escenario de crisis de este tipo:

Hay crisis económica en una futura y ficticia Europa con países y fronteras nuevos. Las consecuencias también repercuten en Suiza: escasez de reservas, mercado negro, organizaciones criminales, vastas reservas de petróleo, gas y cereales soy objetivo de sabotaje y saqueo. Además, tensiones étnicas dan lugar a mayores flujos de refugiados hacia Suiza. Se le encarga al ejército a protección de infraestructuras de telecomunicación, suministro de corriente y abastecimiento de alimentos que estén especialmente amenazados.

Puede parecer una broma, pero no lo es. De hecho, es la tercera movilización de este tipo este año, tras la STABANTE (en el este del país), con 6000 soldados y el ZEPHYR (en el centro) con 2600. En el país helvético ya están acostumbrados la este tipo de fanfarrias. En el 2012, el STABILO DUE representó un entrenamento militar y policial en el campo del “control civil” (esto es, represión de la disidencia social). Y en diciembre del año pasado en la cumbre de la OSCE (Organización para Seguridad y la Cooperación en Europa) celebrada en la misma Basilea en la que se trataban temas de geopolítica como la crisis ucraniana y el yihadismo también blindaron la urbe con 3 mil efectivos militares y 2 mil policías.

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La diferencia del CONEX15 respeto de los otros radica en la sua voluntad propagandística. La página del evento continúa:

Los miembros de la compañía y los invitados ofrecen una oportunidad para aprender sobre el ejército y sus tropas, para hacer contacto directo con ellos y experimentar de primera mano. La mayoría de las tropas implicadas ofrece a sus vehículos, sus equipos y el rendimiento exhibido. También hay información sobre el desarrollo del ejército, las misiones para promover la paz y la logística. La oferta se completa con servicios de comidas de la cocina militar. Esperamos su visita.

Podéis seguir googleando, no vais a encontrar ninguna referencia a esto en ningún periódico. El silencio frente la este acto promocional que ensalza el militarismo y el control fronterizo contrasta siniestramente con el bombardeo de noticias sobre refugiados y la supuesta solidaridad europea para con ellos. A penas la información nos llega por canales independientes, que fueron los únicos capaces de juntar a 300 personas en protesta por el evento en manifestaciones los pasados viernes 18 y sabado 19, que finalizaron con disturbios y al menos 8 detenidos.

El tono paternal de esta propaganda bélica que busca la normalización de los controles militares en nuestras vidas esconde hechos como que el ejercito helvético está aumentando sus partidas económicas, que la xenofobia está creciendo (el partido ultra UDC finalizó primero en las últimas elecciones) o el rechazo de la entrada de europeos en el referéndum de febrero de 2014 (Suiza forma parte del tratado de libre movilidad de Schengen tan sólo desde 2004).

Sabemos que hay muchas empresas y muchos nombres propios que se benefician de las fronteras y del negocio de la seguridad. Muchas las tenemos enormemente cerca. Conglomerados como European Security Fencing (encargada de las valgas de Melilla, Ceuta y Hungría), Indra o nuestro ministro de defensa Pedro Morenés. La guerra, en este caso la guerra de fronteras, la guerra de los ricos contra los pobres, siempre fue y será un buen negocio. Por eso estados y empresarios hacen tantos esfuerzos en que se mantenga así.

Eso sí, como la web del CONEX15 indica con respeto al “glorioso desfile” (sic) de este sabado 25: “Rogamos su comprensión por las molestias, restricciones de circulación o eventuales emisiones de ruidos que pueden ser causadas especialmente por el tráfico aéreo”. En la Europa de los pueblos podemos tolerar que nos roben la libertad, la soberanía, que invadamos países y destrocemos las vidas de poblaciones enteras. Pero por lo menos podemos decir que hacemos todo lo posible por respetar el descanso del vecindario.

 

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